La comunicación ha cambiado radicalmente en los últimos años. Las audiencias ya no buscan discursos institucionales rígidos ni mensajes ensayados al milímetro. Hoy exigen autenticidad, espontaneidad y conexión real. Este fenómeno no solo ha transformado la forma en que las empresas se dirigen a sus clientes, sino que también viene impactado en el periodismo, el arte y, sobre todo ahora, en la política.
En el Perú, la carrera electoral hacia el 2026 ya está en marcha, y es clave entender cómo los nuevos formatos de comunicación pueden definir el panorama electoral. Hemos visto cómo esta dinámica ha influido de manera decisiva en elecciones recientes en Argentina y Estados Unidos. Javier Milei y Donald Trump han sabido capitalizar la atención mediática con discursos agresivos y una comunicación desinhibida, logrando gran impacto en el electorado. Pero más allá de su estilo, lo realmente estratégico ha sido su incursión en plataformas digitales y su participación en streams con creadores de contenido, lo que les ha permitido expandir su alcance a públicos a los que, habitualmente, no llegaban.
Desde la óptica del marketing, para que una opción política sea considerada, primero debe ser conocida. En este sentido, el ecosistema digital —con redes sociales, podcasts y programas de streaming— se ha convertido en un espacio de influencia cada vez más relevante. La televisión ha perdido protagonismo entre los jóvenes, quienes consumen contenido mayoritariamente en plataformas digitales. Por eso, estos nuevos canales no son solo complementarios, sino esenciales para cualquier estrategia de posicionamiento político.
Sin embargo, no basta con generar reconocimiento. La política debe ir más allá del impacto inmediato y llevar la conversación hacia el debate de fondo: las propuestas. Aquí radica un gran reto. Muchas veces, los planes de gobierno tienen un alto nivel técnico, lo que los vuelve poco accesibles o aburridos para audiencias jóvenes. El desafío para los políticos es lograr traducir estos temas en un lenguaje comprensible, sin perder el rigor que exige un aspirante a la máxima autoridad de un país.
Ahora bien, esta nueva era digital también conlleva riesgos. No podemos ignorar que, así como las redes son una oportunidad para democratizar la información, también pueden convertirse en una herramienta de manipulación. Algunos políticos podrían aprovecharse de la influencia de ciertos creadores de contenido para dirigir discursos hacia audiencias más susceptibles. Por eso, es crucial que los líderes con visión de país no solo ingresen a estos espacios, sino que lo hagan con responsabilidad, buscando educar, debatir y masificar sus mensajes de manera auténtica y estratégica.
La transformación de la política en la era digital ya es una realidad, y las elecciones en Perú 2026 no serán la excepción. El streaming, las redes sociales y la comunicación auténtica están redefiniendo la manera en que los candidatos se conectan con el electorado, especialmente con los jóvenes. Pero, ¿cómo pueden los políticos peruanos aprovechar esta nueva dinámica sin perder credibilidad? ¿Qué estrategias digitales serán clave en la próxima contienda electoral?
Para profundizar en este tema, los invitamos a ver la entrevista y la nota especial que tuve en Crónicas de Impacto de Willax, donde exploramos a fondo cómo el streaming y las plataformas digitales están transformando la política en el Perú. No te lo pierdas y únete a la conversación sobre el futuro de la comunicación política.
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